Hace once años comenzamos una
carrera de la que no teníamos la más mínima idea, y que resultaba un simple
juego para nosotros; no era más sino que mi madre me llevase al colegio,
esperar unas horas escuchando a mi maestra o bien dibujando y salir a disfrutar
con una pelota o cualquier cosa que encontrara; recuerdo que disfrutaba cada
momento en el colegio, desde la entrada hasta salir a casa.
Escuela Normal Superior de Pasto;
cómo olvidar éste lugar si viví casi diez años de mi vida aquí, y todavía puedo
verme los primeros días de clase. Llegué en segundo grado junto con muchos
otros compañeros y más que eso: mis amigos. Cómo olvidar mis primeros días en
este lugar tan grande, con nuevas personalidades al lado mío, todo me resultaba
abrumador, y sí, sentía miedo, mi madre es testigo de ello pues sabía que no
pasarían cinco minutos desde que me dejara en la entrada hasta que en medio de
mi llanto y corriendo desesperadamente regresaba a sus brazos, porque quienes
estaban en mi curso saben que nuestra profesora era difícil. Cómo olvidar esas
tardes de juegos, de compartir comida, de goles, de peleas, no mías. En fin,
como olvidar mi primer años en esta institución.
