La primera formación en
bachillerato, estábamos en sexto y ahora los papeles se invertían, éramos los
principiantes. Empezar el bachillerato siempre ha sido objeto de temor, pero
tal como en la primaria, cada año la confianza aumenta, nos sentimos más
grandes y con más autoridad. A medida que iba llegando hasta el grado décimo y
luego once el sentido de responsabilidad aumentaba de manera paulatina, todos
queríamos graduarnos. Conocimos a tantas personas, disfrutamos y compartimos
con los que más queríamos y pasamos la mayor parte de nuestro tiempo al lado de
quienes vale la pena llamar amigos. Estando en décimo sabía los que representaba
el grado once, y la preparación que requiere, y tras haber terminado décimo
llegamos con optimismo al que sería nuestro último año.

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